Era 9 de Diciembre del 1980. Racing había goleado a Independiente en el Chateau en el partido de Ida por las Semifinales del Torneo Nacional de ese mismo año. La Revista deportiva "EL GRAFICO" puso en tapa a "la Araña" Amuchastegui, quien convirtió dos goles en el 4 a 0 al "Diablo Rojo" y fue calificado con un 10 por los periodistas de la revista más importante del deporte argentino. Aqui se encuentra toda la nota (con fotografias incluidas) transcripta por RacingdeCordoba.fwd.com.ar
Esperemos la disfrute...

RACING LE DEVOLVIÓ LA SONRISA A CÓRDOBA


Para los cordobeses, Independiente ha sido históricamente algo así como LA MUERTE ROJA. Talleres supo sufrir en carne propia la marca a fuego de Bochini & Cía en anteriores temporadas. Y en la última semana, el cuadro de Avellaneda borró de las finales a Instituto goleándolo.
El domingo, gracias al Racing cordobés, los aficionados de la docta volvieron a sonreír con la satisfacción de una gran performance y una gran victoria sobre el viejo, el implacable enemigo rojo. Según 'la misma gente de Racing, el club del barrio Nueva Italia no puede, razonablemente, tener tantos hinchas como los que se juntaron en la tribuna cabecera del Chateau Carreras. La explicación estaba en las banderas de Instituto y Talleres que se unieron a las aibicelestes de la Academia. Todos ellos se fueron felices y afónicos. Porque 4 a 0 aparte -y es score de "boleta"-, Racing ofreció una convincente demostración de capacidad individual y colectiva, tanto para luchar el partido cuanto para desplegar un juego armonioso, claro, incisivo, hábil y contundente.
"Para que no se agranden..."
Racing volvió a dejar en la utilería sus casacas de la vieja Academia, las mismas de la Selección Nacional, para enfundarse las color turquesa que
Amuchastegui hace explotrar en la tarde cordobesa el primer alarido triunfal.
usó en sus más recientes partidos exitosos, con el otro Racing y con Argentinos Juniors. ¿Cábala, tal vez? La explicación de Alfio Basile fue otra: "No quiero dar ventajas. Estos de Independiente enfrentan a la camiseta de Racing y se agrandan... Antes, cuando yo jugaba, era al revés: ellos veían la aibiceleste y se achicaban. Pero hoy es distinto y no quiero agrandarlos. . ." Seguimos pensando que fue cábala...
El primer cuarto de hora se desenvolvió según lo esperábamos. Racing, ansioso, corredor, casi pasado de revoluciones, olvidándose a veces de la pelota sus delanteros por exceso de urgencia, saliendo mucho al bulto y pagando su marcador central Alfredo Pascual Noriega. Independiente, seguro, confiado, sereno, canchero, con la experiencia del que conoce sobradamente este tipo de semifinales. En ese cuarto de hora, con los rojos intentando congelar la pelota y acechar la posibilidad de algún zarpazo sorpresivo, se le presentaron dos oportunidades para sorprender. Un desenganche de Pellegrini desde el fondo, su apoyo en Brailovsky, la devolución perfecta, a Amuchastegui define, de zurda, ante la mirada de todo el estadio.entrada franca de Pellegrini y su remate a manos de Juan Manuel Ramos. Un rechazo largo, la media chilena pifiada de Noriega, el es- cape de Brailovsky, su enganche hacia adentro y su derechazo por arriba del travesaño.

Hasta ese momento, Racing era el tranco seguro, la presencia tranquila y la pelota bien defendida y jugada de "la Chueca" Gulillermo Aramayo. Era también el trabajo obstinado, dinámico, astuto, de un Oyola mitad volante, mitad wing izquierdo. Era, asimismo, la persecución perseverante, destructiv, implacable del "Panza" Oscar López sobre Bochini. Y era, significativamente, la estatura futbolística del rubio Del Mul, marcando, quitando, llevando y proyectándose. Pero recién a partir del cuarto de hora iban a manifestarse dos presencias que luego serían fundamentales
Aramayo dispara el derechazo alto más alla de la media luna. Un cierre espectacular para una mariobra colectiva
para la euforia cordobesa: la calidad de Roberto Daniel Gasparini para hacerse propietario de "la manija" del encuentro y la desbordante habilidad sazonada con certero instinto goleador de su pequeño puntero derecho Luis Amuchástegui, "LA AAARAÑA PA' SEEERVIRLO, SEEEÑOR..." Hasta ese momento del juego, Aramayo superaba a Kiese, Oscar López empataba con Bochini (no jugaban ninguno de los dos) y Oyola lo confundía al colorado Killer. Cuando Gasparini entró a recibir y a dis- tribuir balones hacia todos los claros que fueron desnudándose en la defensa roja, desapareció Mazo y perdió trascendencia Ibarra como cuarto volante. Cuando entró a zigzaguear Amuchástegui, todo el fondo visitante debió ir a cruzar detrás de la espalda de Osvaldo Pérez, un cercano y atribulado espectador de las maniobras desconcertantes de La Araña. Así llegaron los dos primeros goles cordobeses. El primero, cuando Amuchástegui recogió a la carrera una hermosa pelota puesta por Gasparini a espaldas de Osvaldo Pérez y Hugo Villaverde, para cruzarla al segundo palo de Pogany. Desde un ángulo tan cerrado que fue como meterla por el ojo de una aguja. El segundo merece punto, aparte y tono justicieramente admírativo.
Era el arco de Gemmili...


Desde su inauguración (1978) hasta hoy, el mejor gol que se había marcado en el estadio Córdoba, fue aquella obra de ingeniería que se mandó el escocés Archie Gemmill contra Holanda. En ese mismo arco (testimonio de Nilo Neder) se produjo este sensacional segundo gol de Amuchastegui. En su elaboración y concreción, La Araña los juntó a todos los grandes punteros derechos de la historia vieja y nueva del fútbol. Julinho Botelho, Stanley Matthews, Garríncha, Corbatta, Bernao y René Houseman. Todos locos geniales. Dos veces lo dejó en el camino al arquero Pogany, arrancando, frenando, cambiando de dirección, y finalmente desparramandos por el suelo a cuatro rivales antes de tocarla suave y certeramente hacia la red. Luego, llegó otra hermosa pelota puesta hacia la izquierda por Gasparini, pifiada por Mano Killer y rematada con un zurdazo cruzado, inapelable, por el goleador santafecino Ballejo, en su única aparición positiva del encuentro.
Un gol que puede valer oro
Cuando terminaba la etapa, se registró otra conquista de Amuchástegui, picando al claro para recibir una habilitación por aire y tocándola cuando intentaba achicar Pogany. La jugada fue invalidada por offside de Del Mul, quien estaba saliendo de su posición adelantada y demostrando claramente su intención de no jugar, en abierta contradicción con el espíritu y la letra de la actual redacción de la regla del offside. Como los locales estaban dulces, ganando 3 a 0, no protestaron. Pero ese gol, para nosotros legítimo aunque no figure en la planilla del partido, puede pesar en la decisión de esta semifinal, cuando se juegue el desquite en Avellaneda. Llegó en el segundo tiempo otro golazo, convertido por Aramayo con un derechazo desde 25 metros al recibir un toque atrás de Gasparini, tras haberta tocado previamente casi todos los integrantes de la Academia. El 4 a 0 fue lapidario pero absolutamente justo. A Independiente lo esperamos en el partido de vuelta. En el de ida, apenas mostró un jugador sobrado de condiciones, guapeza, vergúenza y futuro. Se llama Alberto Daniel Brailovsky.

Formaciones

RACING CBA 4

Juan Manuel Ramos (6)
Del Mul (9)
Pascual Alfredo Noriega (6)
Coloccini (7)
Vivanco (6)
Oscar Alfredo López (6)
Aramayo (8)
Gasparini (8)
Amuchastegui (10)
Ballejo (5)
Oyola (8)
DT: Alfio Basile

INDEPENDIENTE 0

Pogany (5)
Mario Estanislao Killer (4)
Jorge Carlos Pellegrini (6)
Villaverde (6)
Osvaldo Pérez (3)
Mazo (4)
Klese (6)
Bochini (4)
Alzamendi (5)
Brailovsky (7)
Ramón Ibarra (5)
DT: Miguel Antonio Juarez

Cancha: Estadio Córdoba (muy bueno)
Recaudación: $ 507.000.000
Arbitro: Busca (Regular)
Goles: Luis Amuchastegui (21` y 25`); Ballejo (37`); Guillermo Aramayo (65`)
Cambios:
45 min: Barberón por Ramón Ibarra (I)
68 min: Jorge Maldonado por Oscar López (R)
75 min: Baldesari por Ballejo (R)

Muy bueno. Racing redondeó un gran primer tiempo, con tres goles y una excepcional producción de Amuchástegui, autor de una segunda conquista de antología, tras sortear dos veces a Pogany y hacerlo pasar de largo a Villaverde. En la segunda etapa, el local esperó a Independiente un cuarto de hora y cuando volvió al ataque, Aramayo concretó un cuarto tanto espectacular. Del principio al fin, el vencedor fue claro dominador con dos brillantes gestores en Gasparini y Aramayo.

 

 

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